Desafíos en este nuevo aniversario del Día del y de la Periodista

Desafíos en este nuevo aniversario del Día del y de la Periodista

Por Pablo Imen

En este tiempo de dilemas civilizatorios y grandes disputas existenciales por la continuidad de la vida y la entronización de la dignidad de todas, todos y todes, las verdades rigurosas fueron secuestradas por los medios oligopólicos. El periodismo hegemónico se configura como una máquina de ocultar y mentir, y los derechos laborales de las y los periodistas reducidos a escombros. En efecto, el “periodismo de guerra” forma parte fundamental del lawfare, dispositivo actual para esmerilar las democracias y detener a las y los referentes de la sociedad que intentan construir sociedad más justas, diversas e igualitarias. En toda América Latina, los poderosos medios de comunicación dominantes han encarado campañas de calumnia y difamación contra dirigentes populares que más tarde o más temprano quedaron en evidencia pero el daño ha sido profundo. El caso más resonante ha sido el de Lula Da Silva, condenado injustamente y privado del derecho a luchar por el cargo de presidente de Brasil. Cuando estaba consumado esa táctica y Bolsonaro instalado como titular del Poder Ejecutivo de Brasil, la Corte Suprema hizo justicia. El juez de esa instancia judicial, Edson Fachin, anuló todas las sentencias dictadas contra el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva por la justicia federal de Paraná dentro de la operación anticorrupción Lava Jato. En el golpe a Evo Morales o en la persecución a la oposición política de Mauricio Macri esa prensa ha tenido un papel de primer orden para instalar en la opinión pública una idea que se repite como sentido común: que los gobiernos populares son todos corruptos. Para ello se han valido de toda clase de medias verdades o falacias totales: desde el invento de inexistentes cuentas of-shore a testimonios de informantes que eran el prólogo de amañados procesos judiciales. La estigmatización, la caza de brujas, la condena sin juicio ha sido un modus operandi de los medios hegemónicos. Entre otras víctimas, las empresas hegemónicas han precarizado en al menos dos sentidos a los y las trabajadoras de los medios. En primer lugar, deteriorando sus condiciones materiales de existencia. En segundo, condicionando la perspectiva de sus textos alineándolos con la posición política del medio de que se trate. Frente a este modelo cómplice con los intereses de las élites (y sus fines inconfesables), emergen alternativas de comunicación popular, en redes o en sus versiones ancladas en barrios y ciudades. Las luchas actuales en el campo comunicacional y, particularmente, en los medios de comunicación, son por el derecho a una información veraz en primer lugar. El derecho a la información rigurosa y verídica está siendo violentado de manera ostensible e inaceptable. En segundo lugar, por un modelo de trabajo periodístico que asegure las condiciones de una labor digna y respetuosa del punto de vista de cada periodista. Es bueno recuperar – en este día especialmente- los orígenes de un periodismo comprometido con la causa de los Pueblos. Por un periodismo que informe y forme, que analice y enseñe, que construya y combata, que asegure condiciones de labor justas para las y los trabajadores de los medios. Mariano Moreno y su espíritu insurgente- expresión individual de una generación revolucionaria- nos convocan a sostener los sueños de una comunicación a la altura de las necesidades colectivas de una Humanidad que busca su camino.

Feliz día a los, las y les las periodistes! Por una comunicación democrática, popular, diversa y libertaria.

Pablo Imen – Secretario de Formación e Investigaciones del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini y Docente e Investigador de la Universidad Nacional de Luján

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