Fito Páez: La celebración de los 30 años de El amor después del amor

Una vida en canciones

Por Gabriel Plaza

La celebración de los 30 años de El amor después del amor operó de una manera misteriosa y lo llevó a ocupar una lugar central en el rock argentino. Perfil de un artista en estado de gracia.

2 de mayo de 2023

Los treinta años de la celebración de la salida del disco El amor después del amor operaron de una manera misteriosa y llevaron a Fito Páez a ocupar una centralidad renovada con su música. La aparición de una trilogía de nuevos discos, entre 2021 y 2022, la seguidilla de los ocho Movistar agotados del año pasado y el lanzamiento de una serie sobre su vida en Netflix, a fines de abril, tuvieron el cierre del círculo perfecto con dos recitales en el estadio de Vélez en abril: algo que no pasaba desde aquellos históricos conciertos en 1993, cuando el público lo consagró el chamán de la tribu, con 29 años recién cumplidos.

El estreno de la serie en Netflix no hizo otra cosa que bombear ese motor de la nostalgia, de aquellos primeros años salvajes, cuando el rosarino estaba escribiendo su historia en la música argentina. El tema que es conversación en las redes sociales, sin términos medios, quienes la aman o la detestan, es la clase de efecto mariposa que provocó la celebración del disco El amor después del amor.

En ese punto de quiebre artístico y emocional, la vida de Fito, para atrás y para adelante, construyó el mito del héroe, pero también la idea de una carrera en declive. La verdad no suele ser tan literal. Fito siguió produciendo obra como ningún otro de su generación. Sobre todo en los últimos años, donde el músico parece haber encontrado un nuevo período de gracia creativa a partir del álbum La ciudad liberada, editado en 2017, que reflejó un cambio de humor con respecto a su obra desde la prensa especializada, y un acercamiento a nuevas generaciones.

Cuando Charly García cumplió 70 años, Fito tocó en un homenaje en el CCK y otro en el Teatro Colón. Entonces, el alumno aventajado pudo rendirle tributo a su maestro cerrando un círculo de vida.

Noche de sorpresas

2021 fue un año de reconocimiento para Páez como figura central del rock argentino. Le entregaron un Grammy Latino a la excelencia musical y ganó el Gardel de Oro por su disco La conquista del espacio. A fin de ese período lanzó Los años salvajes, con varias canciones con destino de clásicos como «La música de los sueños de tu juventud» y «Encuentros cercanos».

Luego editó un muy buen álbum sinfónico llamado Futurología Arlt, basado en la obra Los siete locos, de Roberto Arlt, y cerró la trilogía con The Golden Ligth, un disco intimista de piano y voz, que vale la pena revisitar y quedó perdido entre el volumen de noticias, debates, actividades, proyectos y anuncios que rodearon a Fito con una agenda más que ajetreada y casi sin descanso. El artista apareció en distintos medios o especiales como el de Caja Negra, donde anunció la nueva versión de El amor después del amor con invitados: hace poco se conoció el primer tema, con el estreno de «Brillante sobre el mic» a dúo con la mexicana Ángela Aguilar.

En el medio terminó su libro de memorias, Infancia y juventud, editado por Planeta, que recorre su vida hasta la explosión de El amor después del amor, el mismo ciclo temporal que toma la serie.

El primer fin de semana de abril de este año, Fito Páez actuó en el estadio Vélez Sarsfield para cerrar el ciclo de shows del 30 aniversario del álbum, que lo llevará por distintas ciudades del país y, también, por América Latina y España. El trailer de adelanto de la serie –la película de su vida y de todos los que estuvieron presentes en Vélez– pudo verse en las pantallas gigantes del estadio, a manera de anticipo.

Para narrar su vida, Fito eligió que la serie llevara el título de El Amor después del amor, el disco más vendido de la Argentina con un millón de copias, y su propio aleph: la obra maestra, el «grandes éxitos», y el resultado de un artista en éxtasis después de atravesar la tragedia del asesinato de sus abuelas en los 80, la ruptura de su gran amor con Fabi Cantilo, la muerte de su padre, el descenso a los infiernos y la resurrección, todo resumido en canciones, todo resumido en los ocho capítulos de la serie. Una manera de mirar para atrás, o de explicar por qué hoy puede disfrutar de este presente.

Páez venía subiendo sin descanso por una escalera ascendente en cada uno de sus discos solistas pero todavía no había sido bendecido por la masividad. Todo se desencadena ahí, en el amor con la actriz Cecilia Roth y en la construcción de ese universo luminoso, compuesto en Punta del Este, que le dio vida al disco.

«Gran parte de lo que hice está marcado a fuego ahí», dijo Fito Páez en el programa Elepé, de 2008.

Hay un termómetro de la sensibilidad aplicado por cada una de las personas atravesadas por esa relación entre las canciones de Fito Páez y su propia vida. Eso provoca discusiones en las redes. Lo emocional, la experiencia propia, aumenta el volumen de la circulación de sus canciones, sobre todo las del pasado –imágenes, videos y fotos–, que remarcan un clima de época o de gloria, según una perspectiva generacional, junto a Charly García, Luis Alberto Spinetta y Fabiana Cantilo.

Lo cierto es que en plena época de estallido de los géneros urbanos y su expansión internacional, que por momentos opaca otras noticias artísticas de actualidad, la música de Fito emerge con autoridad, para pelear su propio lugar con canciones nuevas y otras que se escribieron hace 30 años.

La conexión emocional entre el artista y su público quedó demostrada en su último concierto en el estadio Vélez.

Promediaba el recital y Fito comenzó a cantar a capella «Yo vengo a ofrecer mi corazón». El efecto fue instantáneo. Las 35.000 personas empezaron a escuchar ese himno bajo una comunión colectiva. Cada persona la cantaba al unísono pero en silencio.

Fito Páez transformó ese momento clave de un recital histórico en algo todavía más fuerte aún: un instante que pueda perdurar toda la vida.

 

FOTO DE PORTADA: Vélez Sarsfield. Fito y el público compartieron una velada de emociones a flor de piel, donde las letras fueron coreadas como himnos populares.

FOTO Y TODOS LOS CRÉDITOS: https://accion.coop/

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